viernes, 16 de agosto de 2013

Demasiado tiempo. Es más seguro escribir en un cuaderno que nadie más puede leer. Así luego no siento vergüenza del cómo me expreso. Releyendo, suele pasar.

Hace demasiado tiempo que estar en mi pieza de San Pedro, en la casa de mis viejos/as, no me producía tranquilidad de verdad. Tanto así que aún no logro levantarme aunque desperté hace rato.

Tanto recuerdo de tantos momentos en esta pieza. Años y personas plasmadas en las fotos del closet, en las del techo. Recuerdos en el techo, en las paredes. Hoy sólo son eso; recuerdos. Ya no está la nostalgia penosa. Al contrario.

Hoy estoy aprendiendo a no auto-imponerme cosas, como siempre fue costumbre. Si quiero escuchar música hueca, si quiero comer mariscos, si quiero vestirme más como "mina" que como niño adolescente, si quiero leer un texto no cabezón, etc. lo hago y no me lo cuestiono y no me importa nada.



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